CONTRA EL ASFALTO 2

COLORES
Agarro el cuchillo y fileteo mi sonrisas para que no me fallen como máscara mañana.
Los escritos tienden a acumularse como besos y mocos polvorientos y silentes.
Los frutos son la concepción que la naturaleza usa para cuestionar nuestra existencia.
Los frutos se comen a tiempo para que no se pudran o se beben cuando ya sean vino.
(Llegó de trabajar y comimos frutas que repuse pero yo ya era la otra persona que se encarga de proseguir.
Me miró absorta el sábado porque no la abracé pese al frío y dijo acá hay algo podrido.
Todo cuerpo nota la ausencia de sombra y siente que algo no cuadra en la foto)

Le falta algo a la ensalada de frutas y me di cuenta de que es el color de la pequeña cereza.

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CONTRA EL ASFALTO 3

LA ÚLTIMA LUZ DEL SHOW
Casi pierdo la llave de mi casa esa noche en la que después de que se apagara la última luz del escenario cruzamos entusiasmos.
La trampa fue harto efectiva y llegó a desarmar un ejército de viejas glorias perimidas por tanta arena en los ojos que se acodaban en una mesa.
A dónde irá este desgraciado mañana se preguntaba cuando aún quería que le hiciera un café después de volver de Morón y desacomodarle el ropero.
“No soy buena compañía en este estado.”
Pero igualmente inquirí porque parecía no haber riesgo con esas fauces brillantes.
A dónde irá el desgraciado mañana no es problema sino de dónde saca esa capacidad de existir durmiendo en el suelo con la cara llena de barro.
“El viejo sinvergüenza es inmortal”.

CONTRA EL ASFALTO 4

LAS DALIAS
Era de noche y volvía apalancado por ese viento que anticipa las cálidas tormentas de verano.
Cruzaba el campo acompañado por el perfume de las dalias que asemejaban una receta deliciosa.
No estás y todas estas letras se mojaron afuera junto a los amores de niños de plástico.
Cuarenta días pasan rápido y logran que alguien se olvide de que el tiempo es una pretensión burguesa.
Me quedan varias cosas: de las dalias su perfume y de su cuerpo el suspiro con los ojos cerrados.
Me quedan sus sonrisas, su gracia, las promesas al azar y la voluntad de ser la calma que necesitaba su ser.

CONTRA EL ASFALTO 5

SUERTE
El desorden que produce el deseo se convierte en la espera fulgurante que todo lo arrasa.
No sé si desearte o desear que no vuelvas para redistribuir los sobrevivientes y dejarlos descansar.
La tropa está deshecha pero camina con un ritmo cercano a las trompetas que despiden al más leal.
El deseo es el juego y son sus reglas que martirizan tanto a la palabra como a su gobierno de azar.
La suerte es un infinito instante de equilibrada liviandad que inmortaliza cada golpe secreto.

CONTRA EL ASFALTO 6

HEROÍNAS
Cuando apareció creímos ambos que sería motivo de esa noche solitaria.
Eran evidentes las marcas que había dejado el trajín de las lágrimas.
Ya no había motivo para estar afuera con todo ese dolor a cuestas.

La plaza me quedaba a seis minutos o dos canciones de los Ramones.
Le había prometido no mirarla de golpe a los ojos y no lo hice, la abracé tibio.
Escuché su historia de militancia y le rendí los honores del campo popular.

Esbocé apenas algunos recuerdos filtrados por las tensas luces del pool.
Me prometí no besarla en el mismo bar donde había quedado una parte de mí.
Caminamos unas cuadras pensando que estaría a mano con la historia.

La medianía de mi perfume la provocó pero se tenía que ir para no volver.
Los cariños desperdigados ante extraños tienen efímero sabor a final.